Creo que el cielo se ha vuelto ciego. ¿Quien era el de la noche, quien era el de la mañana? La cartas mienten, pero dejan esperanzas lanzadas al viento, lanzadas por las miradas. Si somos tantos, juntos ¿por que no nos amamos? si el odio nos destruye y nadie sabe por que huye la sombra desdegandose de los pies. Es solo tu sonrisa, mezcla de dolores. Jugamos sucio, jugamos sin reglas algunas, solo queremos ser los reyes de lo que nostros mismos desicimos bajo nuestros pies. Atame los ojos, no quiero ver los cristales que se clavan en mis brazos. Subiendo escaleras, nadie a dicho donde acaba. Cristales inversos, desaparezco en tus versos, la luz me da a los ojos y calienta el cristal de mis parpados y pestañas. El humo a dejado de acariciar, ahora arrastra la piel tras de el. Nos hemos vuelto debiles y no sabemos como resestir a los encantos de la dulce mentira. Lojuria. Y un poco de odio.
jueves, 30 de abril de 2009
Creo que el cielo se ha vuelto ciego. ¿Quien era el de la noche, quien era el de la mañana? La cartas mienten, pero dejan esperanzas lanzadas al viento, lanzadas por las miradas. Si somos tantos, juntos ¿por que no nos amamos? si el odio nos destruye y nadie sabe por que huye la sombra desdegandose de los pies. Es solo tu sonrisa, mezcla de dolores. Jugamos sucio, jugamos sin reglas algunas, solo queremos ser los reyes de lo que nostros mismos desicimos bajo nuestros pies. Atame los ojos, no quiero ver los cristales que se clavan en mis brazos. Subiendo escaleras, nadie a dicho donde acaba. Cristales inversos, desaparezco en tus versos, la luz me da a los ojos y calienta el cristal de mis parpados y pestañas. El humo a dejado de acariciar, ahora arrastra la piel tras de el. Nos hemos vuelto debiles y no sabemos como resestir a los encantos de la dulce mentira. Lojuria. Y un poco de odio.
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